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LA IMPORTANCIA DE UNA BUENA CONTABILIDAD - 🥇Asesoría en Cartagena ▷Asepro Carthago® Asesores
Si le mientes a tu contable, le ocultas ventas o facturas, te estás engañando a ti mismo y perjudicando a tu propio negocio. Un contable viene a ser casi como un confesor, debe ser honesto, transparente y profesional y en ningún momento trasladará información de tu negocio sin la previa autorización expresa del titular del mismo. De nada sirve tener un buen contable si le ocultas información ya que, en ese caso, tu contabilidad no cumplirá con los principios contables deseados y requeridos normativamente y, además, la información que se obtiene de la contabilidad al no ser completamente veraz no permitirá ofrecer un buen asesoramiento en la toma de decisiones empresariales.
Contabilidad; asesor; código de comercio; ley
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LA IMPORTANCIA DE UNA BUENA CONTABILIDAD

LA IMPORTANCIA DE UNA BUENA CONTABILIDAD

El Artículo 25 del Código de Comercio indica en su apartado 1 “Todo empresario deberá llevar una contabilidad ordenada, adecuada a la actividad de su Empresa que permita un seguimiento cronológico de todas sus operaciones, así como la elaboración periódica de balances e inventarios. Llevará necesariamente, sin perjuicio de lo establecido en las leyes o disposiciones especiales, un libro de Inventarios y Cuentas anuales y otro Diario” pero ya no es sólo que lo diga la normativa vigente sino que la contabilidad son las tripas de tu negocio, la contabilidad es quién te dará la información interna de tu empresa para saber actuar quirúrgicamente a tiempo cuando vengan mal dadas y poder tener el negocio controlado “sin desfases”.

A la luz del Proyecto de Ley de medidas de prevención y lucha contra el fraude fiscal hay que tener cuidado con los contables-cuñados así como con los programas de contabilidad gratuitos que se utilizan ya que podrían hacernos incumplir la ley y ello tiene consecuencias en este sentido extremadamente graves. Nadie da duros a cuatro pesetas como se suele decir y en este sentido “lo bueno, bonito y barato” no existe ya que si es bueno y bonito no será barato y si es barato no puede ser todo lo bueno que el cumplimiento normativo exige.

Volviendo al Código de Comercio vamos a irnos esta vez a su Artículo 29 cuando indica en su apartado 1 “Todos los libros y documentos contables deben ser llevados, cualquiera que sea el procedimiento utilizado, con claridad, por orden de fechas, sin espacios en blanco, interpolaciones, tachaduras ni raspaduras. Deberán salvarse a continuación, inmediatamente que se adviertan, los errores u omisiones padecidos en las anotaciones contables. No podrán utilizarse abreviaturas o símbolos cuyo significado no sea preciso con arreglo a la ley, el reglamento o la práctica mercantil de general aplicación.”. En resumen, los libros contables deberán llevarse por orden de fechas, sin espacios en blanco (asientos en blanco) y cuando un error u omisión se detecta deberá de corregirse mediante un “contra-asiento” y no modificando el asiento inicial como hacen una gran mayoría de “cuñados” poco profesionales; ya que así quede completa y clara trazabilidad del error y su posterior corrección contable.

Quizá algún lector se pregunte, ¿todo esto es nuevo de ahora?. En absoluto, esto es así desde tiempos inmemoriales y por desgracia muchos programas contables permiten anular o modificar asientos eliminado así la posibilidad de visualizar la trazabilidad de un error o tara en la contabilidad; disimulando además, al menos a los ojos del cliente, la incompetencia profesional de muchos intrusos en nuestro sector profesional.

Por suerte, al menos para quiénes si somos verdaderos profesionales en la materia, el punto 4 del Proyecto de Ley antes citado se añade una nueva letra al punto 2 al Artículo 29 de la LGT (Ley General Tributaria) que será tal y como sigue:

«j) La obligación, por parte de los productores, comercializadores y usuarios, de que los sistemas y programas informáticos o electrónicos que soporten los procesos contables, de facturación o de gestión de quienes desarrollen actividades económicas garanticen la integridad, conservación, accesibilidad, legibilidad, trazabilidad e inalterabilidad de los registros, sin interpolaciones, omisiones o alteraciones de las que no quede la debida anotación en los sistemas mismos. Reglamentariamente se podrán establecer especificaciones técnicas que deban reunir dichos sistemas y programas, así como la obligación de que los mismos estén debidamente certificados y utilicen formatos estándar para su legibilidad.»

Se acabó, pues, eliminar o modificar asientos, hay que doctrinariamente profesional y mostrar una contabilidad exacta, sin modificaciones o anulaciones de asientos. La única forma de que un negocio cumpla estos requisitos es poner la contabilidad en manos de profesionales como nosotros, para lo cual estamos a vuestra disposición como siempre lo hemos estado dando garantía y seguridad a nuestro trabajo y cubiertos nosotros y nuestros clientes con nuestro seguro de Responsabilidad Civil.

Un contable es como un confesor

Si le mientes a tu contable, le ocultas ventas o facturas, te estás engañando a ti mismo y perjudicando a tu propio negocio. Un contable viene a ser casi como un confesor, debe ser honesto, transparente y profesional y en ningún momento trasladará información de tu negocio sin la previa autorización expresa del titular del mismo. De nada sirve tener un buen contable si le ocultas información ya que, en ese caso, tu contabilidad no cumplirá con los principios contables deseados y requeridos normativamente y, además, la información que se obtiene de la contabilidad al no ser completamente veraz no permitirá ofrecer un buen asesoramiento en la toma de decisiones empresariales.

En conclusión, si ocultas información a tu contable y asesor, estás perdiendo la posibilidad de recibir un asesoramiento idóneo a las circunstancias económico-financieras de tu negocio y, con ello, grandes posibilidades de mejora y crecimiento del negocio.