LA INFLACIÓN COMO IMPUESTO A LOS POBRES Y LOS PELIGROS DE UNA ESPIRAL INFLACIONISTA

La inflación como impuesto a los pobres y los peligros de una espiral inflacionista

En los últimos meses estamos escuchando continuamente noticias acerca de la inflación dónde personajes públicos de distinto pelaje nos advierten sobre sus consecuencias o, por contrario, nos indican incluso que es algo pasajero y positivo para la economía (Bernardos dixit). Un breve inciso puramente gramatical antes de seguir leyendo, es inflación y no inflacción como mucha gente dice erróneamente.

¿Qué es la inflación?

Para entender la inflación y sus efectos en primer lugar debemos de conocer con exactitud qué es la inflación y para ello vamos a utilizar como referencia una institución oficial respetada como es el Banco Central Europeo que indica que «la inflación es aumento general de los precios, no solo de artículos individuales, que da como resultado que por cada euro puedan adquirirse hoy menos bienes y servicios que ayer”.

Inflación es que un corte de pelo hace unos años costase 3€ (500 pesetas) y ahora cueste 8€ (en la zona en dónde tenemos nuestra sede física y para cortes de caballero que sean estrictamente cortes y nada más); es el mismo servicio, con maquinaria más económica que entonces y con idéntico valor añadido pero cuesta casi el triple. ¿Los ingresos medios de cualquier familia suben en la misma proporción en dicho periodo de tiempo?; obviamente NO y ahí es dónde entramos en lo peligroso de las espirales inflacionistas que no hacen sino reducir el poder adquisitivo y la capacidad de compra de todos y cada uno.

A continuación un gráfico, con datos suministrados por el INE sobre la evolución de la inflación en España en los últimos años (Octubre 2016 a Octubre 2021)

En tiempos de cierta ortodoxia económica para frenar el sobrecalentamiento económico se subían los tipos de interés de manera que normalmente se lograba frenar la escalada de precios pero en la situación actual, con economías muy endeudadas y déficit público disparados por mala gestión de la caja pública, los bancos centrales tienen miedo de que una subida de tipos ahogue a la economía y no se atreven a enfrentarse a la inflación; cuestión que a nuestro humilde juicio es un gravísimo error que pagaremos muy caro.

El impuesto a los pobres y el interés del Gobierno

Quizá haya a quién le sorprenda pero el gobierno es el gran beneficiado de que haya inflación en la economía porque eso dispara su recaudación de impuestos (a más precios, mayor es su porcentaje sobre el “pastel”) y además, una inflación descontrolada como la actual sin actualizar los mínimos familiares en IRPF (los “famosos” 5.550€ exentos cada año en renta) hace que la factura de IRPF también se vea indirectamente aumentada sin tener que tocar los tipos nominales de impuestos y sin que nadie acuse al gobierno de subir los impuestos.

Es por esto que en economía se conoce a la inflación como el impuesto a los pobres y a la clase media (la principal contribuyente a las arcas públicas) que hace que conforme avanza la inflación, avance la pérdida de poder adquisitivo de las familias y el porcentaje de su renta que han de destinar a impuestos. Pongamos un ejemplo sencillo de una familia que ingresa 1.500€ mensuales en 2021 y que ahora para el venidero 2022 le suben un 2% sus ingresos (llega a 1.530€) pero a la vez sus gastos para idéntica cesta de la compra, debido a la inflación desbocada del 5,5%, han pasado de 1.200€ a 1.266€. ¿Conclusión?, cobras un 2% más pero eres mucho más pobre que antes. No sólo es el hecho de que la inflación se come 66€ y sólo es compensada en 30€ por aumento de ingresos sino que al cabo de año ahora “ganas más” con lo cual tu factura en impuestos (IRPF) va a ser más alta, ahondando así aún más en tu pérdida de poder adquisitivo.

En República de Weimar (la Alemania posterior al Tratado de Versalles) a principios de la década de los 20 del Siglo XX el pago de las indemnizaciones de guerra impuestas al país tras la Primera Guerra Mundial hizo que se viesen obligados a imprimir más moneda (marcos suyos de entonces) para poder pagarla; ese aumento de la cantidad de dinero provocó un descontrol de la inflación y una gravísima espiral inflacionista que hizo que, por citar un mero ejemplo práctico, cuando los alemanes iban a una cervecería pidiesen varias cervezas de una vez porque si pedían una y esperaban a terminarla para pedir otra entonces habría subido de precio y les costaría más dinero. La crisis que esto provocó fue el caldo de cultivo económico perfecto para que triunfase unos años después un tal Adolf Hitler, del que casi todos habremos oído hablar.

¿Y si subimos los salarios más que la inflación?

Quizá exista algún lector que concluya preguntándose, ¿y por qué no obligar a subir los salarios por encima de la inflación para compensar este desfase en el poder adquisitivo medio?. Llegados a esta preguntan pensemos que esa subida salarial repercutiría en aumento muy importante de costes para la empresa, que a consecuencia de ello se vería obligada a subir sus precios para subsistir y eso, aplicado al conjunto de la economía, provocaría que la inflación aumentase muchísimo más y más rápido (espiral inflacionista).

Quizá los lectores más jóvenes no lo recuerden, por cuestiones obvias, pero si le preguntan a sus padres sobre la espiral inflacionista de los años 70 del pasado siglo provocada por las crisis del petróleo a buen seguro que tendrán una historia de primera mano sobre lo negativo de entrar en una espiral inflacionista.

Pymes y autónomos ante la evolución de los precios

Dado que la evolución de la inflación depende, en gran medida de políticas macro que controla el gobierno y los bancos centrales, las pymes y autónomos tenemos escaso margen de maniobra para tratar de frenar la espiral inflacionista que se nos avecina tristemente ya que de no subir los precios de nuestros servicios nos veremos abocados a la imposibilidad de trabajar con unos costos tan altos. En definitiva, todas las empresas de prácticamente todos los sectores se van a ver obligados a subir sus precios con la entrada del nuevo año y la renovación de los contratos.

Desde Asepro Carthago, y en lo que a nosotros humildemente concierne, vamos a tratar de ajustar lo mínimo posible los precios para no provocar una indexación completa al IPC pero al igual que otras muchas empresas estamos soportando subidas de cuotas de autónomo, subidas del precio de energía y combustibles, subidas de salarios pactados por convenio y subidas de cánones de software y equipos; cuestiones que hacen imposible que cualquier negocio pueda sostenerse en 2022 con los mismos precios que en 2021. Invertimos en tecnología y equipos que aumenten nuestra productividad y nos puedan permitir contener la escalada inflacionista, y es la recomendación que damos a nuestros clientes, pero aún con todo y con eso resultan incontenibles los aumentos de precios generalizados a los que las pequeñas empresas y autónomos nos vemos sometidos.

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